| Inventor
y político español.
Entusiasta seguidor del socialismo utópico de Cabet, participó activamente en las comunidades de Icaria y Nueva Icaria. Desde 1857 se dedicó al desarrollo de un navío submarino, el Ictíneo, del que construyó un prototipo que superó con éxito las |
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pruebas de navegación efectuadas en el puerto de Barcelona (1859).
El gobierno de Isabel II le prometió ayuda pero, de hecho, no se la proporcionó, más bien lo contrario, ya que todo fueron trabas administrativas. Monturiol y sus amigos fundaron entonces la sociedad La Navegación Submarina para explotar el invento, pero quebró y el segundo Ictíneo fue vendido como chatarra en 1868. También inventó un procedimiento para la fabricación de papel engomado y planeó otros, como un tranvía funicular. Su obra Ensayo sobre el arte de navegar por debajo del agua fue publicada póstumamente en 1891. Monturiol era un inventor, es decir, una persona imaginativa, creadora de soluciones técnicas para objetivos muy variados. Su oficio principal, la imprenta, le inspiró en varios de estos inventos (por ejemplo, una máquina de imprimir cartapacios), pero se le atribuyen muchos más a lo largo de su vida, de los que podemos destacar, una máquina de hacer cigarrillos y un sistema de conservar la carne. Monturiol reforzaba su vocación inventiva con el estudio. A pesar de no tener una educación de escuela, a lo largo de su vida demostró tener conocimientos avanzados de mecánica, física, química y oceanografía, conseguidos de manera autodidacta, consultando libros en bibliotecas públicas o privadas.
Parece probable que Monturiol conoció experiencias anteriores de navegación submarina, las protagonizadas por Robert Fulton a principios del siglo XIX.
Su inspiración se desarrolló observando los pescadores de coral en Cadaqués, donde estuvo desterrado hacia 1856, cuando la crisis del bienio progresista, resultado de la huelga general de 1855. Se suele considerar que Monturiol pensó en aliviar las penalidades de los pescadores de coral, que se sumergían a pulmón libre para recolectarlo. Esto le confiere una imagen filantrópica de acuerdo, sin duda, con sus convicciones filosóficas y éticas, pero no lo hemos encontrado en las presentaciones de su proyecto que Monturiol publicó. El coral aparece, más bien, como un producto que puede ser rentable en la actividad de los Ictíneos.
Monturiol desarrolló su idea de navegación submarina empujado por su afán como inventor, pensando en las posibilidades científicas que ofrecía un mundo casi sin explorar, como era el fondo del mar, viendo viable su desarrollo por las aplicaciones industriales y militares. |