Rudolf DIESEL
(1858 - 1913)
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Ingeniero e inventor alemán.
Hijo de un matrimonio de emigrantes bávaros radicado en París, en 1870 la familia tuvo que abandonar Francia al estallar la guerra franco-prusiana, y Rudolf fue enviado a Augsburgo.
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En 1875 ingresó en la escuela politécnica de Munich, donde fue discípulo de Carl von Linde, para cuya empresa de máquinas frigoríficas empezó a trabajar como representante en París. En la capital francesa, se interesó por el diseño de un motor de expansión que funcionaba a base de amoníaco; aunque no tuvo éxito, ello le condujo a invertir su tiempo libre y sus ahorros en el desarrollo de un motor de combustión interna que evitara el despilfarro energético inherente a los motores térmicos.
En 1892 Diesel patentó un motor caracterizado por un alto rendimiento térmico a expensas de un grado de compresión muy elevado. En 1897 el nuevo motor estaba a punto y su eficacia quedó satisfactoriamente demostrada; expuesto en Munich al año siguiente, atrajo en seguida la atención mundial y Diesel se convirtió en un personaje célebre y millonario. En 1899 fundó en Augsburgo una fábrica para la producción de sus motores, pero, entre otras causas, la mala salud de Diesel hizo que la empresa fracasara. De hecho, Diesel no vivió lo suficiente como para ser testigo de la plena explotación de su propio invento, que revolucionaría la industria y las comunicaciones del siglo XX. En 1913 murió ahogado al caer accidentalmente del vapor que lo llevaba de Amberes a Inglaterra.

La marcha triunfal del diesel

Los automovilistas notan la economía del diesel cada vez que paran a repostar. Pero la historia del éxito del diesel sigue, pues gracias a las innovaciones de Bosch, conducir la nueva generación de diesel es siempre más placentero: al fin ya no se excluyen mutuamente el accionamiento económico y la dinámica de la conducción.  
Cuando, en 1897, el primer motor diesel empezó a funcionar, Rudolf Diesel había logrado lo que se había propuesto. Desarrollarllar un motor que fuese más económico y eficiente que todos los demás tipos de accionamiento conocidos entonces. Así, la máquina de vapor aprovechaba apenas un 10 por ciento de la energía empleada, el motor diesel – entonces un prototipo de 4,5 toneladas para máquinas de funcionamiento estacionario – ya estaba en un 30 por ciento. Un valor, que los motores Otto alcanzaron recientemente a comienzos de los años noventa.
En los dorados años veinte hubo los primeros vehículos industriales con motores diesel, también la navegación y la aeronáutica mostraron gran interés. A bordo de la aeronave „Graf Zeppelin“ la propulsión era realizada por motores diesel.
Con el Mercedes 260 D se presentó, en el año 1936, el primer turismo con motor diesel. Sin embargo, en un primer momento, el diesel seguía siendo exótico entre los automóviles. A pesar de ser económico y de larga vida, incluso en los años setenta tenía fama de ser ruidoso, basto y tardo.
Con la introducción del primer motor de inyección directa para el automóvil de Audi se inició la verdadera marcha triunfal del motor diesel. Con ella, el diesel no sólo era económico, sino que desarrollaba una dinámica de conducción inimaginable hasta entonces. Y a la vez se pudieron reducir siempre más las emisiones.   
En el año 2003, en Europa occidental, casi un 44 por ciento de todos los turismos de nueva matriculación era diesel, cerca de un tres por ciento más que el año anterior. Y el éxito sigue. En el año 2005 se espera una cuota de diesel de cerca del 50 por ciento de las nuevas matriculaciones.
El placer de conducir de forma limpia ha logrado imponerse. Desde el automóvil pequeño hasta el vehículo de lujo, el diesel se ha impuesto en todas las clases.